El Suicidio, según cifras entregadas por la
Enfermera Irma Rojas Rojas (2008) es la causa de alrededor de 1 000 000 de
muertes en chile, una causa que es posible anticipar y prevenir al menos en un
importante número de casos. Es impactante el papel que cumple dentro de las
primeras cinco causas de muerte de adolescentes y el aumento que ha presentado
en Chile. Para el año 97 se estimaban 6,2 suicidios por 100 000 habitantes
mientras que para el año 2004 el número se elevó en una cifra cercana al doble
de 10,8 por 100 000 habitantes.
Algunas de las complejidades que implica este
fenómeno, dicen relación con las diferencias de género, como de las diversas
motivaciones involucradas. En Chile el número de suicidios de personas de
género masculino es notoriamente superior al suicidio en personas de género
femenino, llegando a existir una proporción de 1 suicidio femenino por cada 6
suicidios masculinos (Duery, 1996). Lo anterior podría estar relacionado con
las formas en que a nivel cultural se enfrenta la enfermedad mental. En el
plano de la especulación, es posible concluir que en nuestra cultura al hombre le
está más negada la posibilidad de enfermar de alguna afección psiquiátrica que
genere desesperanza, dependencia o baja autoestima. Lo anterior obliga al
hombre a vivir su enfermedad en silencio o a enfrentarla de la peor manera,
accediendo silencioso al trágico desenlace que significa el acto suicida. Por
otra parte, las mujeres si se permitirían atravesar dichos procesos con una
mejor tolerancia y mayor autocuidado, acercándose a los profesionales idóneos
para enfrentar dichas dolencias. Desde un punto de vista cultural se le
atribuye la capacidad de poder enfermar y buscar ayuda profesional, lo que
impediría, en muchos casos la ejecución del acto suicida.
Se debe prestar mucha atención cuando una persona
atraviesa un momento complejo, como puede ser desempleo, discusiones,
agresiones, depresión. En estos momentos cobran particular importancia las
denominadas ideas de muerte. Las ideas de muerte puede ser referencias que
realiza una persona al deseo de no estar, de desaparecer, de no existir o
francamente puede existir la advertencia manifiesta del deseo de quitarse la
vida por parte del afectado.
No menos importante son los denominados intentos
suicida como actos que no llegan a culminarse. Tras algunos intentos suicidas
generalmente existe un fin manipulativo, sin embargo, esto no atenúa la
importancia de la intervención profesional y del cuidado de quien ha realizado
estos intentos. Si una persona ha realizado algún intento suicida, aunque sea
este manipulativo, los estudios demuestran que aumenta la probabilidad de que
concrete el acto en el futuro, Ya sea porque el intento manipulativo se le va
de las manos, o porque no existió el espacio necesario para la intervención de
terceras personas.
Existe evidencia de que el suicidio es un proceso,
de ahí que la ideación suicida es un indicador importante, tal como el intento
suicida. Ambos factores asociados a una enfermedad que afecte la salud mental
merecen seria atención e intervención profesional, en este caso, la negligencia
puede implicar la muerte.
cel/whatsapp: +56 9 6695 0125
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Referencias:
Duery.
(1996) Avances del Conocimiento. Santiago: Antartica.
Rojas,
I(2008)Ministerio de Salud de Chile.

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