El mundo de hoy es uno que corre cada vez más
rápido. Las exigencias y la competitividad sumadas a importantes amenazas como
el desempleo y la violencia son factores que pueden repercutir en la producción
de estrés, condición que puede estar a la base de muchas afecciones graves.
El estrés es la manera en la que respondemos a los
cambios del medio y sus exigencias. Cuando estos cambios superan nuestras
capacidades o no contamos con herramientas para enfrentarlos, el estrés genera
un conjunto de síntomas que afectan tanto al cuerpo como a la mente y las
relaciones sociales.
A nivel corporal el estrés crónico, es decir,
mantenido durante mucho tiempo, es un factor de riesgo para adquirir o agravar
enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial
e incluso infartos tanto cardiacos como cerebrales. Favorece la adquisición de
adicciones como el tabaquismo, alcoholismo, etc. Problemas estomacales y del
sistema digestivo como colon irritable, ulceras intestinales, obesidad.
A nivel mental, el estrés mantenido durante mucho
tiempo disminuye la capacidad de concentración, disminuye el nivel de alerta,
dificulta resolver problemas simples. Disminuye la capacidad de memorizar y
realizar procedimientos, produce insomnio, aumento del apetito, irritabilidad,
hostilidad y facilita la aparición y empeoramiento de condiciones como
depresión, cuadros ansiosos, etc.
A nivel de las relaciones sociales, el estrés puede
producir disfunciones familiares, sexuales, de pareja, laborales y de relación
con las amistades.
La aparición de algunos de estos síntomas puede ser
indicador de la presencia del estrés. Si usted cree que las cosas van demasiado
rápido puede consultar a cualquier profesional de la salud y de esta forma
evitar consecuencias mayores.
cel/whatsapp: +56 9 6695 0125
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