Hablar del duelo es hablar de un conjunto de
vicisitudes que experimentamos los seres humanos frente a distintas
situaciones. Lo que estas situaciones tienen en común es la existencia de una
pérdida. Cuando me refiero a pérdida estoy indicando no solo cuestiones
concretas donde la idea de lo concreto puede ser discutible. Se sufre duelo
cuando se pierde un ideal, un trabajo, una posición social, una pareja, por la
muerte de un ser querido, a causa de un desengaño, de un tránsito desde un
lugar a otro o de una situación a otra.
El tiempo que denominamos de duelo es el que
transcurre desde la vivencia de la pérdida hasta que ésta ha sido aceptada,
cuando la energía psíquica que habíamos enlazado a lo perdido queda liberada
posteriormente de que se ha cargado de dicha energía los recuerdos relacionados
a dicho objeto perdido.
La manera de vivir los distintos duelos depende de
cada persona, y está relacionada a su historia de vida. Depende en gran medida
de la forma en la que logramos superar las primeras pérdidas, como podremos
sobrellevar las pérdidas posteriores, siendo fundamentales por tanto, la manera
en la que hemos logrado sobrellevar nuestras pérdidas infantiles. De lo
anterior depende que una persona enfrente la pérdida de una manera exitosa,
logrando una aceptación y conservando un conjunto de recuerdos gratos
atesorados en relación a lo perdido. Otras personas podrían desarrollar un
duelo patológico o depresión, frente al dolor que implica la pérdida.
Distintas
formas de enfrentar pérdidas.
Como ya he planteado frente a una pérdida, las
distintas personas pueden reaccionar de manera diferente en relación con la
historia de enfrentamiento de las distintas pérdidas y de la importancia del
objeto perdido. Así, algunas personas pueden enfrentar la pérdida sintiendo no
solamente el profundo dolor psíquico que implica y la tristeza involucrada,
sino que identificándose con lo perdido. Es posible decir que para estas
personas, no es el mundo el que queda vacío por la pérdida vivida, sino que son
ellos mismos los que quedan vacíos. Estas personas no simplemente enfrentan el
duelo por lo perdido, sino que pierden su identidad con aquello.
Otras personas se protegen de la realidad de la
pérdida negándola firme e inconscientemente. Es decir en lugar de enfrentar la
pérdida en la realidad niegan la realidad y mantienen así lo perdido,
manifestando de esta forma periodos psicóticos con sintomatología alucinatoria
y delirante.
A causa de lo anterior, es que si bien el duelo es
un proceso natural y no es posible calificarlo de enfermedad o trastorno, para
todas las personas es un proceso que se supera mejor con el apoyo que brinda un
trabajo terapéutico centrado en su mejor elaboración. Un trabajo que implique
un espacio de proceso de duelo, es a todas luces una ventaja para quien
enfrenta esta dolorosa vivencia, se manifieste como duelo normal o como duelo
patológico (depresión).
cel/whatsapp: +56 9 6695 0125
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