El miedo intenso e irracional es la constante en
todos los trastornos fóbicos. En el caso de la fobia social, perteneciente a
los trastornos de ansiedad, son las situaciones propiamente sociales, o de
exposición a un público, las que detonan una respuesta intensa que puede
asemejar una crisis de angustia, fenómenos al que me he referido en otro
escrito de este blog.
Si bien muchas veces las personas que sufren esta
problemática saben de la irracionalidad de su respuesta, no pueden controlar
dicho fenómeno que les produce un marcado malestar e interviene en su capacidad
de llevar una vida adecuada.
Toda persona que enfrenta una situación social que
implique alguna exposición, sufre algún nivel de ansiedad, que puede ser útil
para enfrentar dicha situación de la mejor manera pero, en el caso de una
persona que sufre de fobia social, el miedo al ridículo, a ser calificado como
débil, incapaz, e incluso como loco, impiden a los individuos realizar
actuaciones en público o interacciones tan cotidianas como mantener un
intercambio social a través de la conversación. La reacción que emerge en los
individuos que sufren de fobia social les impide aún más el enfrentamiento de
estas situaciones, pues tienen temor a ser descubiertos en su miedo, de que sus síntomas sean percibidos
por los demás.
Las personas que sufren de fobia social pueden
tratar de escapar de las consecuencias desagradables de esta afección
aislándose, buscando de esta manera escapar de la desagradable sintomatología
que el trastorno implica y las consecuencias sociales involucradas. Con esta estrategia, pueden
aumentar las complicaciones personales que genera el trastorno.
El nivel de malestar y como es interferida la vida
de la persona afectada son elementos que determinan el criterio de diagnóstico
de fobia social. A modo de ejemplo: los adolescentes pueden vivir periodos de
fobia social transitoria sin que esto signifique que sufren el trastorno. En
estos casos es recomendable consultar al profesional de la salud mental con el
fin de descartar y evaluar la magnitud e implicancia de lo que ocurre en el
afectado.
En algunos casos la fobia social no se limita a una
situación social determinada, si no que a todas las situaciones sociales, tanto
de exposición como de interacción social, en estos casos se trata de una fobia
social generalizada que presenta muchísimas más consecuencias negativas para
quien las sufre, pues implica un mayor deterioro en la vida de los afectados,
un deterioro que se deja ver en todos los ámbitos.
Tanto si una fobia es generalizada, como si afecta
al sujeto sólo en una situación social determinada resulta fundamental la
consulta al profesional de salud mental, pues un tratamiento oportuno puede ser
útil para facilitar la vida de las personas afectadas.
cel/whatsapp: +56 9 6695 0125
cel/whatsapp: +56 9 6695 0125

No hay comentarios:
Publicar un comentario