El recuerdo de una de mis experiencias en consulta
me ha motivado a escribir este artículo. Me llamó la atención el discurso de un
paciente que me contaba con emoción que había llegado a mí, pues su médico de
años, luego de innumerables exámenes y tratamientos, le planteó: “que ya no
sabía que hacer, que lo había probado todo”.
Los trastornos somatomorfos se caracterizan por ser
similares a enfermedades puramente corporales (ninguna lo es), pero cuya causa
no es posible detectar. Los pacientes que las sufren piensan que el médico
tiene la respuesta a su padecimiento y el médico que los sufre (en el interior
de la relación médico paciente), en la medida cree que tiene la solución al
padecimiento, se ve frustrado tanto en su intento de curación, como frente a
exámenes mudos, exámenes que no dicen que tiene el paciente. En otras palabras,
los trastornos somatomorfos juegan con la capacidad del paciente de distinguir
el origen de la enfermedad, pues se la atribuyen puramente al cuerpo y por otra
parte, juegan con la fantasía de omnipotencia a la que pueden estar sometidos
algunos médicos.
Un paciente
que sufre de trastorno somatomorfo, puede presentarse en repetidas ocasiones a
la consulta médica, por ejemplo, con síntomas gastrointestinales (al menos dos
como diarreas y vómitos), dolorosos (suelen presentarse con una larga historia
de dolores en al menos cuatro lugares del cuerpo o relacionados con cuatro o
más funciones), aparentemente neurológicos (alteración de la coordinación
motora, de la sensibilidad, equilibrio, ceguera, retención urinaria) o sexuales
(disfunción eréctil o eyaculatoria, perdidas de menstruación, menstruaciones
dolorosas).
Estas problemáticas no son intencionales ni
simuladas por el paciente y les llevan a un significativo deterioro de su vida,
en el ámbito social y laboral. Es decir, implican sufrimiento.
Los denominados trastornos somatomorfos son
antiquísimos y han cumplido una importante función en el desarrollo de las
ciencias. Ya en los escritos prepsicoanalíticos de Sigmund Freud, es posible
detectar su influencia en la gestación de la psicología. Cito:
“La relación entre lo corporal y lo anímico (en el
animal tanto como en el hombre) es de acción recíproca; pero en el pasado el
otro costado de esta relación, la acción de lo anímico sobre el cuerpo, halló
poco favor a los ojos de los médicos. PARECIERON TEMER QUE SI CONCEDÍAN CIERTA
AUTONOMÍA A LA VIDA ANÍMICA, DEJARÍAN DE PISAR EL SEGURO TERRENO DE LA CIENCIA.
[...] En efecto, existe un gran número de enfermos
[...]cuyas perturbaciones y quejas plantean un gran desafío al arte de los
médicos, pero en los cuales, a pesar de los progresos que ha hecho la medicina
científica en sus métodos de indagación, ni en vida ni tras su muerte pueden
hallarse los signos visibles y palpables del proceso patológico. [...]no pueden
realizar una labor intelectual a causa de dolores de cabeza o fallas de la
atención; les duelen los ojos cuando leen, las piernas se les cansan cuando
caminan; sienten dolores sordos o se adormecen; padecen de trastornos
digestivos en la forma de sensaciones penosas, vómitos o espasmos gástricos; no
pueden defecar sin purgantes, se han vuelto insomnes, etc. [...]Los signos de
esta suelen ser variables; se relevan y sustituyen unos a otros: el mismo
enfermo que hasta cierto momento no podía hacer nada a causa de sus dolores de
cabeza pero tenía una digestión bastante buena, al día siguiente puede tener su
cabeza despejada, pero no soportar en lo sucesivo casi ningún alimento [...] En
algunos de estos enfermos, la perturbación un dolor o una debilidad del tipo de
una parálisis puede mudar repentinamente de costado: saltar del lado derecho al
izquierdo simétrico del cuerpo. Pero, en todos, puede observarse que los signos
patológicos están muy nítidamente bajo el influjo de irritaciones, emociones,
preocupaciones, etc. Tanto que pueden desaparecer, dando sitio a un estado de
plena salud y sin dejar secuelas aunque hayan durado mucho tiempo."
(Freud. 1890. Tratamiento Psíquico
(tratamiento del alama) )
En definitiva, los trastornos somatomorfos
participaron en la gestación de la psicología, ciencia y arte que reconoce la
interacción de lo psíquico y lo corporal sin desconocer que el comando de la
situación puede ir de parte de lo psíquico. Pero destacando que no es posible
pensar lo corporal sin pensar en lo psíquico. La psicología reconoce que los
seres humanos no somos tan simples como artefactos a los que simplemente se
debe sustituir las pieza en mal estado. Somos más complejos. Llegamos a ser producto
de una historia y en un contexto determinado, formados y transformables desde
el lenguaje, el que construye y reconstruye lo corporal. Estos factores, deben
ser evaluados en su mérito en la atención de pacientes. En consecuencia, se
requiere tiempo y trabajo en la atención (no 10 ni 15 minutos) esto resulta ser
lo más seguro, tanto contra el “trastorno” del pacientes, como contra “la
fantasía de omnipotencia del médico”.
La persona que ha dado origen a este escrito,
actualmente se encuentra en tratamiento que ya dejan ver avances. En este, ha
podido procesar varias vivencias a la base de su sintomatología, va
rehistorizando, encontrando sentido a sus experiencias, tal como lo hace la
psicología como arte y ciencia.
cel/whatsapp: +56 9 6695 0125

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