Vivimos en un mundo rodeado de colores. Podemos
percibir el amarillento que emerge de las montañas en el amanecer, el cielo
rojizo del crepúsculo que posteriormente cede su espacio al azul que
progresivamente se oscurece en la noche. El televisor nos inunda de intensos y
nítidos colores, a la vez que el monitor de un computador presenta una
resolución y gama increíbles de tonalidades diversas que podemos disfrutar en
cada momento.
La influencia que los colores tienen en nosotros ha
sido estudiada por diversos autores dentro de los que destaca el aporte del
fisiólogo alemán Ewald Hering con su teoría del contraste. Dicha teoría se
refiere a los cambios de la sustancia rodopsina que se encuentra en la retina
humana, y cuta transformación frente a la influencia de la luz genera los
impulsos nerviosos que configuran la percepción del color.
A diferencia de las formas o contornos que
generalmente dan cuenta de la energía yoica y aspectos racionales e
intelectuales de quien las perciben. En general los colores hablan de nuestra
emocionalidad, de nuestros conflictos, preferencias, focos de tensión, ansiedad
e incluso las problemáticas que atravesamos en determinados momentos.
Pero no solamente los colores dan cuenta de cómo
percibimos el mundo sino, que también son una forma en que el mundo incide en
nosotros. Influyen tan fuertemente que
generan respuestas corporales inconscientes frente a ellos. A modo de ejemplo,
el color rojo estimula el sistema cardiovascular, acelera nuestro corazón y
aumenta la presión sanguínea. El azul oscuro puede despertar en quien lo ve
relajación y serenidad, ejerce un efecto sedante. El amarillo moviliza a la
acción y el verde produce tensión, facilitando el deseo de actividad, firmeza y
perseverancia.
De los efectos de los colores bien saben los
publicistas, quienes les dan uso para despertar el interés de los potenciales
clientes.
De cómo indican las características de la
personalidad saben los profesionales de la psicología quienes han llevado este
conocimiento a niveles tan elevados, que han podido producir con ello pruebas
psicológicas proyectivas complejas como es el test de los colores de Luscher. Muchas
veces el color de la vestimenta entrega indicios de algunas características de
las personalidades de quienes las llevan.
La invitación es a poner atención a los colores que
nos rodean, como los utilizamos, como afectan en nosotros y las emociones que
nos despiertan. Centrarnos en nuestra
emocionalidad, en el sentimiento. Sin olvidar que las emociones son las que
sazonan nuestra vida, nos movilizan, aquellas que permiten las grandes
creaciones del arte. Considerando a la vez, que estas mismas emociones muchas
veces nos pueden traicionar transformándose en un verdadero impedimento a la
hora de conseguir nuestros objetivos.
cel/whatsapp: +56 9 6695 0125

No hay comentarios:
Publicar un comentario